lunes, 26 de marzo de 2007

Anónimo Mexicano




ANÓNIMO MEXICANO



   Verdad:
   A la imaginación, los sueños y los recuerdos –fino recreo para abismar penetrante, o acaso darle un repaso a la realidad (uno que otro afortunado logrará además ironizarla)-, los separa la agudeza de un suspiro; fusionados en el momento en que cualquiera de los tres se sublime.

   Embuste:
   “... y los nudillos dejaron de hinchársele de tanto tocar puertas –contaba la moraleja, frente a su máquina de escribir, el autor creado por el protagónico incógnito, en la novela inédita de Aldous Huxley-, cuando las yemas de sus manos se animaron a teclear tan sólo las palabras convenientes. Con el tiempo, su huella dactilar se confundía con la prueba anti-falsificación de los billetes recién impresos...”

   Debate:
   La creatividad, los anhelos y la remembranza, pueden llegar a fundirse en placentero vínculo que purifica, adivina e interpreta la perspicacia, la fantasía y, por simple derivación, un vistazo al futuro.
   Es verdad, existirán pesadillas: terrorífica alucinación durante el proceso de aprovechamiento de uno mismo, al imaginar sueños y un recuerdo; evadiendo por completo el ser utilizado por un fajo de hojas en blanco.

   Conclusión:
   El anonimato, dada la circunstancia actual, sigue siendo la gran oportunidad para que el escritor modifique, de manera profunda, auténtica, la conciencia de su medio.

   Moraleja:
   Me niego a aprenderla. No vaya a ser que mañana la sufra entre sueños y termine con mi anhelo perfecto: olvidar mi propio nombre. Mi Mundo Feliz.

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